La colonoscopía es una exploración muy recurrida por los médicos coloproctólogos para visualizar anomalías en el intestino grueso y si es necesario en la parte final del intestino delgado.
Regularmente el médico te pedirá que realices esta prueba para para detectar y prevenir el cáncer de colon, revisar la presencia de polipos, divertículos y obtener biopsias. Este procedimiento puede durar de 20 a 45 minutos, dependiendo de cada caso, pero ¿sabes en qué consiste?
La colonoscopía se realiza mediante un instrumento llamado “colonoscopio”, con la finalidad de detectar a tiempo alguna anormalidad que se pueda encontrar en las paredes del recto, intestino grueso o íleon.
Este aparato médico esta formado por un tubo largo y delgado, que tiene integrado una cámara con la que se podrá observar, analizar e incluso extraer muestras de tejido y pólipos.
Para evitar cualquier tipo de molestia durante el procedimiento hay un anestesiólogo presente, quien administra analgésicos e incluso una sedación muy ligera para que no haya dolor durante la exploración. Aunque cabe mencionar que es muy probable que llegues a sentir un poco de presión o cólicos leves en el abdomen mientras se introduce el colonoscopio, lo cual es completamente normal.
Durante la consulta, antes de la colonoscopía, el proctólogo te indicará una serie de instrucciones que tendrá que llevar a cabo, para limpiar y vaciar los intestinos, a fin de que durante la exploración no dificulte la visión del artefacto.
Si el proctólogo así lo solicita es muy probable que a través de este análisis pueda resolver dudas acerca de algunas anomalías detectadas anteriormente. Este procedimiento es muy eficaz para:
Recuerda que este procedimiento tiene que ser realizado por un experto. Si tienes dudas o quieres solicitar una consulta, puedes hacerlo al (33) 2400 6471 o mándanos un WhatsApp a (33) 2832 7978.